Hace exactamente 53 años el empresariado chileno (nuestra Burguesía criolla), con el apoyo y financiamiento del gobierno norteamericano y la colaboración de partidos como la Democracia Cristiana llevaron a cabo uno de las masacres más sangrientas de la historia, realizadas en contra de los trabajadores de un país, instaurando una no menos sangrienta Dictadura Militar gobernada por el general Pinochet, asesino despiadado cuyo misión fue castigar a sangre y fuego a un pueblo trabajador, por orden de sus mandantes millonarios.
El pecado de los trabajadores chilenos y vastos sectores populares proletarizados?,
.- haberse atrevido a cuestionar el orden establecido por años de capitalismo liberal,
.- haber desarrollado una conciencia de clase determinada a cambiar las bases sociales de distribución de la riqueza y luchar por un Chile Socialista, sin patrones ni capitalistas.
.- haber potenciado su nivel de movilización, lucha y organización independiente, a tal nivel de constituirse como alternativa seria a las instituciones del estado.,
.- haberse atrevido a cuestionar el poder económico, político y militar que sustentaba el empresariado chileno.
El pueblo observó con impotencia, como miles de sus mejores hijos fueron asesinados por la metralla y tortura cívico militar, con particular saña aquellos obreros organizados que consideraron, gracias a un altísimo nivel de conciencia política revolucionaria, que la construcción de una sociedad socialista era el objetivo inmediato y posible de esta tremenda revolución social chilena.
El dictador despiadado cumplió con creces la orden recibida, logrando sentar las bases institucionales para volver el poder económico y político a sus amos empresariales (nacionales e internacionales), lo cual se ve reflejado en los años posteriores de abuso y enriquecimiento, sin ningún contrapeso de la población.
La esperanza renace en los años 80, con redobladas fuerzas y energía de un pueblo, que aunque reprimido, torturado e intimidado, y sin las presencia de los miles asesinados en 1973, se levanta progresivamente hasta lograr hacer retroceder al régimen y tener que llegar a un acuerdo con los entonces dirigentes de la oposición que le permite conservar lo más importante a saber: la constitución de 1980.
48 años han pasado desde ese cruento y dezlenable acto, y 30 años desde que se lo prometió al pueblo trabajador “que la alegría ya viene”, pero que se caracterizó por la continuación del abuso y enriquecimiento desorbitante de la elite empresarial con el perfecto andamiaje legislativo, judicial y político a su total servicio. Hasta que renace nuevamente la esperanza con el despertar de millones en el estallido social de octubre del 2019.
Se oyen muchas voces de políticos y partidos tradicionales que al recordar -muchas veces parcialmente – la masacre de 1973, se acongojan y abogan por un “para que nunca más” lo cual es un anhelo sentido en toda la población, sin embargo pareciera que no están dispuestos a enmendar “errores” cometidos.
- El poder económico, político y militar sigue estando en las mismas manos de los grupos empresariales (7 familias más ricas del país) que propiciaron el golpe militar,
- La capacidad de represión de la protesta social sigue estando intacta, incluso perfeccionada con millonarias inversiones en los últimos gobiernos, como es el caso de las FFEE de carabineros, que vienen actuando desde la dictadura, durante las protestas de los 80, durante los posteriores 30 años y con renovada saña frente a la formidable alzamiento popular de 2019; los miles de víctimas y sus testimonios así lo refrendan.
- Los mismos políticos que estuvieron tras el golpe militar, y que posteriormente junto a otros ilusionaron al pueblo trabajador con “la alegría …”;
.- son los mismos no sólo no apoyaron las protestas del estallido, sino que salvaron en dos ocasiones al desgastado y represivo gobierno de Piñera a través de formidables “cocinas”, aprobando la ley anti-barricadas, entre otras iniciativas represivas.
.- Son los mismos que desde el parlamente siguen ostentando una representatividad absolutamente desestimada por la población, arrogándose la potestad de decidir por miles lo que deban hacer o no con sus recursos previsionales ó ayudas estatales de sobra ganadas por este pueblo.
.- Son los mismos que han copado con sus militantes e independientes la Convención Constituyente, transformándose en la mayoría dentro de dicho órgano, que contradictoriamente se logró gracias al estallido social y cuyo costo lo cargó nuevamente la población trabajadora pagando con cientos de manifestantes muertos, heridos, cegados, despedidos y reprimidos.
- Los responsables directos y sus jefes institucionales y políticos de la represión de antes y ahoray muchas víctimas de la represión, han sido abandonados.
“ … quizás mañana o pasado, o bien en un tiempo más, … la historia que hemos contado de nuevo sucederá … es Chile un país muy largo …” (Cantata Santa María de Iquique). Es evidente y doloroso comprobar que los hechos se han vuelto a repetir, que la sangre se sigue derramando, y que mientras se mantengan los resortes de poder económico y político en manos de los mismos actores señalados – los de siempre –no será posible el “para que nunca más”.
Confiar en su capacidad de movilización social como principal herramienta de sus luchas; mantener a toda costa la independencia de sus organizaciones sociales y políticas, impulsar permanentemente la organización de cada vez más sectores de trabajadores y pobladores.
Castigo a los culpables de la muerte, tortura y represión de antes y de ahora!
¡No a la agenda de seguridad del gobierno y sectores de la oposición!
¡Desmilitarización del Wallmapu, aparición con vida de Julia Chuñil!
¡Fin a las relaciones diplomáticas con Israel! bloqueo político, económico y militar al régimen sionista!
¡Basta de gobernar para el gran empresariado, a derrotar la megarreforma!

